jueves, 10 de abril de 2008


LA RETIRADA

Un grupo de cinco personas decidimos irnos del lugar juntos, quedarnos era, más que valor, una estupidez, ya que si los militares decidían masacrarnos lo harían, pues ellos eran, para esas horas, más que nosotros; nos habían hecho retroceder más de cuadra y media, sabíamos que la próxima avanzada sería con todo y al final no haríamos precisamente el papel de mártires de gratis.

Decidimos irnos por la Av. Lecuna hasta a la altura de Parque Carabobo, subimos hasta la Candelaria y frente a la plaza fue donde tomé un carro que me llevó hasta el Centro Comercial La Florida, en ese lugar se bajaron otras personas, entre ellos cuatro seguidores del régimen que sabiendo que yo venía de la manifestación decidieron tratar de agredirme con piedras, por lo cual debí huir dos cuadras hasta encontrar un taxi que me llevara a casa de unos familiares.

Al llegar me conseguí con que mi familia lloraba, pues habían pasado tres horas desde mi último contacto con ellos y tras las múltiples noticias de heridos y muertos temían que yo estuviera entre estos, gracias a la vida no fue así, al llegar el médico de la familia me recetó un Lexotanil para que me pudiera relajar y dormir.

Creo que al llegar y observar en la televisión lo que había sucedido, tomé conciencia de todo lo que pasó en esas horas a mi alrededor, del peligro al que todos estuvimos expuestos y sobretodo del poco carácter democrático de un señor que sacaba del aire a los medios de comunicación y que además mandaba a aplicar el plan Ávila. La última vez que esto sucedió fue el 27 de Febrero de 1989 con un saldo lamentable de muertos y heridos. De todas formas la desobediencia militar era el motivo para predecir que a Chávez sólo le quedaban horas en el palacio, la noche fue una espera larga para ver que pasaría pues temíamos un enfrentamiento entre militares.

Afortunadamente no fue así. Para las 12 de la noche el Ministro de la Defensa, Lucas Rincón Romero, anunciaba con la hoy triste y celebre frase:

“Debido a los lamentables acontecimientos del día de hoy, se le solicitó la renuncia al señor Presidente de la República la cual aceptó”.

Sólo después de ese momento pude acostarme y descansar, pensando que todo lo que habíamos hecho estaba bien, que los muertos al menos no derramaron su sangre en vano, y que la justicia se haría cargo de procesar a los asesinos, a los cabecillas de esa matanza, y a un Presidente que había violentado la constitución y las leyes.

Esa noche para lástima de todos, la oposición partidista le tuvo miedo al cuero después de matar al león, y al parecer nadie quiso asumir la dirección del país, por lo cual terminaron dejándola en manos del más inepto de todos, Pedro Carmona Estanga, presidente de FEDECAMARAS, quien en la tarde del 12 de abril leía un decreto que se convertía, de un solo plumazo, en un golpe de estado, pero no un golpe de estado a Chávez quien ya había renunciado, sino un golpe a la legalidad. El decreto disolvía todos los poderes y derogaba la constitución que había sido aprobada por mayoría en 1.999, esto hizo que se activaran de nuevo los militares que eran afectos al régimen y decidieran, con la aceptación de quienes habían depuesto al Presidente, devolverlo al poder. Es así como Baduel mueve las tropas de Maracay y obliga a Estanga a huir y dejar Miraflores. Mientras esto ocurría yo me devolvía a mi casa en Charallave. Al llegar la zozobra era lo que sentía en el ambiente, los medios se mantuvieron callados frente a lo que sucedía, sólo sabíamos de las agresiones a RCTV y de las noticias que ofrecía CNN, mientras tanto un grupo de oficialistas se reunía frente a la alcaldía sabiendo que su presidente estaba siendo “rescatado” y volvería al poder. Unos minutos después de la media noche el cántico de “Volvió, Volvió, Volvió”, me devolvió a la realidad, esto parecía un mal sueño, 500 mil ciudadanos habíamos hecho lo correcto logrando el objetivo, y entre no más de veinte personas echaban todo por la borda, en relación al final de un régimen autoritario.

Chávez se dio golpes de pecho al regresar, pidió perdón a su dios y ofreció recapacitar, se crearon mesas de diálogo, comisiones que investigarían lo sucedido, pero todo no fue más que un parapeto para hacer fuerza y volver a atacar nuevamente cuando se hubieran recuperado de las heridas que le inflingimos ese 11 de abril.

Continuara...


CUARTO CAPITULO DEL DOCUMENTAL LA CADENA REALIZADO POR LA ONG CIUDADANIA ACTIVA.



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